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jueves, 1 de marzo de 2012

EL VIAJE - Charles Baudelaire



Para el niño enamorado de mapas y estampados
el universo es vasto, como es vasto su apetito.
¡Ah! ¡Cómo es grande el mundo a la luz de las lámparas!
¡A los ojos de los recuerdos cómo el mundo es pequeño!


(Pour l'enfant, amoureux de cartes et d'estampes,
L'univers est égal á son vaste appétit.
Ah! que le monde est grand à la clarté des lampes!
Aux yeux du souvenir que le monde est petit!)

(in: Les Fleurs du Mal, 1857)
Charles Baudelaire


(La traducción es mía)
Condesa Lara

domingo, 11 de diciembre de 2011

Howl: un juicio, una película y mis recuerdos





Cuando se habla de los juicios a que fueron sometidas algunas obras literarias – como es el caso de Madame Bovary o de Las Flores del Mal, ambos celebrados en 1857 – uno piensa en épocas lejanas, censuras, siglos remotos. Eso explica, en parte, el desconcierto en relación al juicio sobre el libro Howl de Allen Ginsberg, en 1957 (justo cien años después de los procesos de las obras francesas citadas) en Estados Unidos de América, recreado en la película homónima de 2010.

La película yuxtapone diversos tiempos y técnicas cinematográficas: el proceso de creación del poema; su famosa lectura/performance en la Six Gallery, el siete de octubre de 1955 (que fue considerado el primer acto público de la Generación Beat); animaciones de partes del poema, inspirados en dibujos del propio Ginsberg; el juicio de la obra; y una entrevista con el poeta sobre la composición y la recepción de Howl, sus experiencias en los hospitales psiquiátricos, sus amistades con Jack Kerouac, Neal Cassady, y claro, con Carl Solomon.

Mientras veo la película me acuerdo de la primera vez que leí Howl, de la sensación de inaugurar la lectura con aquel verso repetido innumerables veces: “He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos…” y cómo todo aquello cobró especial sentido en mi realidad adolescente, rebelde y utópica. Me acuerdo de mi primer cigarrillo. Me acuerdo del prólogo de William Carlos Williams, de leer el poema en voz alta y de la necesidad de un aliento potente para aguantar la respiración larga de su ritmo. Me acuerdo de un amigo con quien yo compartía lecturas, bebidas y sesiones de jazz. Me acuerdo que él llevaba siempre a On the road sobre el salpicadero del Variant 1975: protegido por los Beats todavía no me explico cómo no chocamos el coche en aquellas destiladas noches, en aquellas escalas modales por donde yo paseaba mi cuerpo reciente.

Hoy he releído Howl. No soy justa. No puedo serlo. Tantas cosas han pasado, otras lecturas, nuevos amores, inéditas experiencias. Me viene a la mente mi profesor de literatura francesa que preguntó a un alumno en la primera clase de la carrera: “¿Tú ya has leído a Proust?”, al que el alumno contestó negativamente, con vergüenza. El profesor le dijo: “¡Qué suerte tienes! ¡Ya me gustaría a mí poder leerlo por primera vez!”. Lo entiendo. Me quedo con mis recuerdos. Es una pena, pero es así: el privilegio de la primera lectura es único e irrepetible.

Condesa Lara

viernes, 19 de agosto de 2011

Baudelaire: las pruebas de imprenta de los Petits poèmes en prose



En la página web de la Bibliotèque Nationale de France (BNF) podemos ver la prueba de imprenta de los Pequeños poemas en prosa de Charles Baudelaire, que podría ser de 1868/9.
 Baudelaire, con esa obra, revolucionó las estructuras clásicas aniquilando por completo los límites entre la poesía y la prosa. Sus temas también marcan un punto de inflexión en la literatura universal, conocidos bajo el título Spleen de Paris, la pobreza, la relación conflictiva del individuo con la sociedad, la falsa moralidad, el paso del tiempo y la cercanía de la muerte configuran la angustia de la percepción de la finitud de las cosas.
Ese libro creó escuela, teniendo desde Rimbaud hasta Francisco Umbral como seguidores.




Condesa Lara

sábado, 13 de agosto de 2011

I Congreso Internacional Francisco Umbral

Los placeres literarios: Francisco Umbral como lector

Tenemos la alegría de informaros de nuestra participación en el I Congreso Internacional Francisco Umbral con la comunicación “Baudelaire: el modelo sublime del adolescente de Las Ninfas”. Podéis participar como oyentes enviando las inscripciones hasta el día 30 de septiembre a través de la página de la Fundación Francisco Umbral:



I Congreso Internacional Francisco Umbral
Los placeres literarios: Francisco Umbral como lector
Madrid, 19, 20 y 21 de octubre de 2011



Que la prosa umbraliana contenga numerosas referencias a otros escritores prueba los amplios horizontes lectores de Francisco Umbral. El escritor confesó más de una vez sus inclinaciones poéticas, que nacían de las lecturas de los grandes poetas, como Juan Ramón, Neruda o Salinas, por ejemplo. Pero también manifestó su admiración por Baudelaire o Proust o Heidegger (y por Quevedo, Larra y Valle-Inclán, entre otros). La frecuente inclusión de nombres y citas en las obras de Umbral no se explica sólo por el conocido procedimiento que pronto caracterizó sus columnas, con esos abundantes nombres en negrita, sino que la extensión e insistencia en las referencias literarias dibujan un mapa personal de profundas y fecundas lecturas. El congreso pretende adentrarse en este rico mundo donde conviven los poetas hispanos y los escritores franceses, los filósofos y los prosistas, para estudiar las preferencias de Umbral y las técnicas y procedimientos compositivos para crear su inconfundible obra a partir, en buena medida, de sus lecturas.

Presidencia de Honor
SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias

Comité de Honor
La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Doña Esperanza Aguirre,
El Alcalde de Madrid, Don Alberto Ruiz Gallardón,
El Rector Magnifico de la UCM, Don José Carrillo Menéndez,
La Presidenta de Unidad Editorial, Doña Carmen Iglesias,
La Presidenta de la Fundación Francisco Umbral, Doña  España Suárez.


Comité Científico
J. Ignacio Díez (Universidad Complutense de Madrid),
Bénédicte de Buron-Brun (Universidad de Pau et des Pays de l’Adour),
Fanny Rubio (Universidad Complutense de Madrid),
Santos Sanz Villanueva (Universidad Complutense de Madrid),
Gonzalo Santonja (Instituto Castellano y Leonés de la Lengua),
Mercedes Rodríguez Pequeño (Universidad de Valladolid).


Os esperamos,
Condado de las Letras
(José  Antonio Soto Cruz y Lara Mantoanelli Silva)

miércoles, 10 de agosto de 2011

Boletín del mundo mágico





Roberto Piva (Brasil, 1937-2010), hijo incestuoso de todos los malditos, de la generación beat, de los chamanes, del caos de la ciudad de Sao Paulo. “Un ángel de la Soledad posa indeciso en mis hombros”. Tuve la oportunidad de conocerle. Ebrio, paranoico, comestible. Seguía fielmente el consejo del maestro Baudelaire: “Embrigaos de vino, virtud o poesía, pero embriagaos”. Su primer libro Paranoia era ya todo un vaticinio de que su camino no tenía vuelta:





Boletín del mundo mágico
in: Paranoia, 1963

Mis pies sueñan suspensos en el Abismo
mis cicatrices se desgarran en la panza cristalina
yo no tengo sino dos ojos vidriados y soy un huérfano
había un flujo de flores enfermas en los suburbios
yo quería plantar un taco de snooker en una estrella fija
en la puerta del bar yo estoy confuso como siempre pero las galerías de
                mi cráneo ya no odian el taconeo de mis huesos
colegios y coches fúnebres están desiertos
por las aceras crecen largos delirios
puñados de esqueletos son tirados a la basura
yo pienso en los escorpiones de oro y estoy contento
los luminosos cantan en los tejados
yo puedo abrir los ojos para la luna aprovechar el miedo de las nubes
pero el cielo morado es una visión suprema
mi faz se empalidece con el alcohol
yo soy una soledad desnuda atada a una farola
cables telefónicos se cruzan en mi esófago
en los pavimentos aislados mis amigos construyen un maniquí fugitivo
mis ojos ciegan mi mente se raja en el encontronazo con una llanta
                mi alma descoyuntada pasa rodando

(La traducción es mía)

Condesa Lara

miércoles, 13 de julio de 2011

La maleta del Míster Poe

En Poe nace la poesía moderna. Aquí nace el blog. La génesis no es el principio absoluto, es el inicio del viaje, que puede ser a partir del final. La maleta del Míster Poe estaba llena de matemáticas y de ironía. Hasta hoy, nadie sabe si lo decía porque era lo que pensaba o si era porque nadie nunca lo pensaría. Su “Filosofía de la Composición” fue lo peor que un poeta vanidoso como Coleridge se podría echar a la cara: el Míster P. nos contó lo que pasaba en los bastidores de su peculiar cabeza. Él excluyó toda la idea de “inspiración” que la poesía venía arrastrando desde los griegos con la invocación “Cántame, oh Musa, del varón de multiforme ingenio...”. El Míster P. se desentendió de la Musa. En el divorcio él dijo que ella ya no cantaba nada. Dijo que lo que escuchábamos eran las piezas del juego de ajedrez de su cerebro moviéndose, milimétricamente calculadas:


Filosofía de la Composición – Edgar Allan Poe
Poe defiende la génesis de una obra por su final, por lo que se quiere producir en el lector. Será la primera vez, en la literatura, que el lector asuma un papel protagonista en la misma creación. Ese paso cambiará por completo el rumbo de la producción, de la crítica y de la recepción de la obra.

E. A. Poe critica la vanidad de los artistas, sobretodo de los poetas, que, según él, “prefieren dejar creer a la gente que escriben gracias a una especie de sutil frenesí o de intuición extática” a revelar los pasos progresivos del proceso creativo. Dice, claramente, que su propósito consiste en “demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar; y que aquélla avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático”.

Nos revela, entonces, los pasos de la secuencia creativa de la composición de cualquier obra: en primer lugar, tendríamos que definir cual es el tema que se quiere tratar, después, el efecto que se quiere conseguir en el lector, luego, cuales serían los incidentes o los tonos que harían ese efecto factible, y por último, cómo hacer combinaciones de los incidentes entre sí para llegar al resultado deseado, al “objetivo” del poema:

TEMA – EFECTO DESEADO – INCIDENTES O TONOS – COMBINACIONES – EFECTO CONSEGUIDO

A parte de la teoría general, Poe también apunta a un tema que está intrínsecamente ligado al arte: la Belleza. Poe dice que “lo bello es el único ámbito legítimo de la poesía”. Defiende lo bello como el mayor efecto producible en el alma humana. Para él, el intelecto se satisfaría con la verdad, el corazón se excitaría con la pasión, y el alma con “la nube de belleza que es atmósfera y esencia de la poesía”. Con eso, él deja claro que, aunque la poesía sea el resultado racional de la creación, no puede estar al servicio de otra cosa que no sea la Belleza. Cualquier otra utilidad añadida al arte, sobra: la verdad, la política, la religión, nada importa en el ámbito estrictamente poético.

Hubo quien dudara de las verdaderas intenciones del Míster Poe: ¿estaría burlándose de todos, fingiendo un proceso matemáticamente elaborado, o estaría oponiéndose, claramente a Coleridge y su “creación espontánea” romántica? Eso no importa en absoluto. Siendo una u otra intención, o incluso ambas, sus consecuencias poéticas (sería más apropiado hablar de “efectos” poéticos) superan cualquier intención:

Míster Poe fue el primero de una familia poética, cuya descendencia llega hasta hoy. El primer descendiente fue nada menos que Baudelaire pasando por Mallarmé y Paul Valéry. Hubo también quien llevó esa idea a su terreno: poesía de propaganda política, poesía religiosa, quitándola del terreno del Míster, que era lo de la Belleza. La crítica igualmente cambió su rumbo a partir de ahí, la Estética de la Recepción en los años 60 y la Crítica Genética actual, son sólo dos ejemplos que descienden de él: la primera focaliza su atención en el lector, la segunda, totalmente en el proceso de creación del texto.

Ni siquiera su ajedrez cerebral, ni la maleta del Míster Poe han podido controlar totalmente el efecto que su obra sigue produciendo en sus lectores. Cojo mi maleta y sigo el viaje.

Condesa Lara