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domingo, 24 de junio de 2012
Huella jonda del héroe - Montero Glez
La Condesa ha publicado en la Revista Culturamas una reseña sobre el último libro de Montero Glez, Huella jonda del héroe, ganador del Premio Llanes de Viajes 2012, en el que el escritor sigue las pistas de Hércules por caminos del Sur de España y norte de África, por las aguas que juntan mares y océanos y separan continentes, aguas del estrecho de Gibraltar, aguas que esconden misterio, duende, pecado y sangre.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Camafeo nº2: Vuelta de paseo – Lorca
En el Camafeo nº2 hablamos sobre el poema “Vuelta de
paseo” de Lorca. El poeta es este ángel caído con melena rebelde que se pasea
por naturalezas muertas con sentimiento moderno, abandonado, incluso desesperado:
VUELTA DE PASEO
Federico García Lorca
Poeta en Nueva York, 1929-30
Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!
Condado de las Letras
domingo, 24 de julio de 2011
Amy, la diva maldita
“...hay una niña muerta
con una rosa encarnada
oculta en la cabellera”
Federico García Lorca
(en: Poema del cante jondo, 1921)
Amy está muerta. Back to black. Ayer era todavía una cantante con voz potente, con la que había cautivado medio mundo, una niña visiblemente insegura. Hoy ya es un mito. El paso de persona a mito tiene el precio caro de la muerte.
La cita elegida es también de un maldito, como acertadamente vio Francisco Umbral en su ensayo Lorca, poeta maldito, donde consigue, de manera brillante, hacer un análisis sobre qué es ser maldito. Teniendo en cuenta las características que Umbral establece, veremos cómo Amy, hoy ya podemos decirlo, es una diva maldita.
Umbral dice que los artistas malditos tienen una fuerza centrípeta, cuyo objetivo es destruirse a sí mismo. “El poeta maldito viene a ser un ser que sufre complejo de autodestrucción y que hace de ese complejo y de esa autodestrucción su obra de arte”. Defiende que Lorca es maldito por su “arraigo estético y humano en los poderes demoníacos”, por su drama personal y por su “muerte trágica y prematura”. Amy, a su manera, tiene todas esas características.
Amy sabía que pertenecía a lo oscuro. “I told you I was trouble, you know that I'm no good”. Su fuerza consistía en su mayor miedo y pena. Su inseguridad se convertía en obra de arte. Y también en su peculiar moño. “Cuanto más insegura estoy, más grande es el moño”, decía ella. En 2008, quiso mudarse, por tercera vez en poco tiempo, de la casa que había acabado de comprar por decir que estaba llena de demonios, que la visitaban cada noche, como afirmó: "Sentía muy malas vibraciones, demonios que me rodeaban en todo momento. Ellos entraban dentro de mí y eso quedaba reflejado en mi piel”. Incluso hubo quien la llamó “White devil”.
Su drama personal, aparte del acompañamiento que la prensa hizo, paso a paso, está reflejado en sus canciones. En ellas podemos tocar la textura de un corazón roto. Muchos dirán que no era para tanto, que todos ya hemos pasado por lo mismo. Pero la vida no es lo que lo que se vive, sino como se vive. “Bebía como una cosaca. Había terminado una relación. Estaba en plan destructivo...”, dijo. Aquí está la fuerza centrípeta, autodestructiva, de la que Umbral hablaba: “un hombre puede hacer de su perdición su propia salvación, al convertirla en obra de arte”. Ella lo intentó. Y lo logró. “En año y medio me enamoré y me rompieron el corazón. Me sirvió de inspiración”.
Sobre su muerte prematura y trágica no hace falta hablar. Los tabloides ya se ocuparán de ello. Todo es demasiado reciente. Las circunstancias y motivaciones no importan, en absoluto. Morirse a los 27 años, sea como sea, es trágico y prematuro.
En su documental ella dice creer “en el destino a pies juntillas; todo tiene una razón de ser” y arremata con “la vida es corta, lánzate”. Ayer, por obra del destino, o no, con o sin razón de ser, su vida se lanzó en la más profunda oscuridad. Los demonios que la rodeaban, la poseyeron por completo. La niña de la rosa en la cabellera se consagró como maldita. Ayer, se silenció la voz que cantaba:
And laughed at by the gods
And now the final frame
Love is a losing game.
And now the final frame
Love is a losing game.
Ayer, la vida fue un juego perdido.
Condesa Lara
martes, 19 de julio de 2011
Lorca: “Corazón malherido por cinco espadas”
LA GUITARRA
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.
Federico García Lorca (en: Poemas del cante jondo)
Empieza el poema y empieza el llanto, el canto dolorido hecho verso. El “jondo” sentir que se escapa a través de las cuerdas de la guitarra, rompe el silencio de la noche, la desgarra con un martilleo monótono de sollozo y muerte. Lorca, sabedor de los misterios de lo oscuro, crea el clima que marca todo el poema, ese repiquetear que nos sobrecoge por su insistencia: “Es inútil callarla”.
Quizás de la imposibilidad de callarla, devenga también la inutilidad del acto. Imposible e inútil, el llanto se deja ir por los recovecos de la madrugada en una rutina que estruja el alma. Por eso no se hace nada para enmudecerla, porque se sabe que la pena es un martilleo constante que supera cualquier voluntad de silencio, letanía que se desliza sin pausa. Y además lo llena todo. Los cuatro elementos hacen presencia, ya sea de una manera o de otra: agua, viento (aire), arena (tierra), caliente (fuego). Toda la naturaleza vibra ante su llegada, por lo que hay una totalidad donde se multiplica el sentimiento, un ensombrecimiento que se despliega y que abarca el universo.
Lejanía, pérdida, dolor, llanto. Una gradación que nos sitúa en la causa primera de la anécdota, donde lo trágico hunde sus raíces precisamente en esta pérdida, reveladora imagen que evoca la nostalgia tanto espacial como temporal de un mundo anterior, ajeno a esta noche de rasgeo de sombras en la distancia.
Además, frustración y muerte completan el dramatismo. Lo blanco y lo claro, en puro contraste con la madrugada, es lo anhelado, lo que no se tiene, lo inalcanzable: “camelias blancas”, “flecha sin blanco”, “tarde sin mañana”. Fracaso de plenitud donde no se oculta la angustia, y donde el desengaño es la consecuencia de la falta, de lo incompleto. Efectivamente, la guitarra, en un vibrato sostenido de lamento y lágrima, desea un imposible que nunca llega.
Minimización de la muerte en dos versos, en un pájaro, pero que dibuja todo el poema y cierra el círculo con un tragicismo estático de cuadro. La muerte, como un sonido monocorde, se queda suspendida como la rama que sujeta a aquél, y eterniza la pena que se evocaba desde el principio.
A la escena le sigue un lamento final de aceptación, donde el yo más profundo suspira un grito ahogado de patetismo. Hasta el suspiro nos suena vacío, triste, sin ganas. Es un quejido limitado de sombra.
Acaba el poema con la metáfora que deja salir al duende del que tanto habló Lorca: el corazón, la boca de la guitarra, es golpeado por cinco dedos, las cinco espadas. Ese duende/satán de la Andalucía más mágica, es el poder irracional, el diablo que desata las fuerzas necesarias para que surja el arte, el arte que viene de lo hondo, el arte que viene rasgado por la pena.
Conde Soto
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