sábado, 7 de enero de 2012

Milagro del azul





Mi tercer marido se convirtió
a la radical devoción del azul.

 Desde entonces,
los helechos sólo inauguran
días soleados.


                      Condesa Lara




(este poema ha sido sacado del libro inédito Taquicardias de la Condesa)

viernes, 6 de enero de 2012

MI PROSA DESNUDA


  

Escritos de la Ilustre Cuadrilla

Hoy, día de Reyes, tenemos el placer de regalarles el cuento Mi prosa desnuda de nuestro ilustre invitado y amigo, el duque Eduardo Martínez Rico, quien ya había pisado este Condado anteriormente con su artículo La imaginación.
Aprovechamos para informarles de que el próximo día 17 de enero de 2012 lo entrevistaremos en la Twitcam Aristocrática nº II. Pueden enviar sus preguntas para tan célebre caballero.
Es un placer tenerlo de nuevo por estos parajes.

 Les dejamos con él.
Condado de las Letras

MI PROSA DESNUDA

Ella vino a verme en su sombra de fuego. Sus piernas eran largas como las lianas de la selva. Su cuerpo se movía como una serpiente y yo era su presa. ¿Era rubia, era morena? Era rubia, sin duda, pero podría ser morena. Me recibía con las piernas abiertas, bien segura de que yo iría a ellas. Pero yo no era tan fácil, yo no era tan tonto. Recuerdo muy bien aquel día que la conocí, y cómo me llevó a su casa, su pisito de tía buena, cómo celebró mis libros, cómo celebró mis artículos. La recuerdo muy bien. Cómo desapareció, fue y volvió, el conjunto delicioso de ropa interior roto por unas únicas, frágiles y mínimas bragas. Llevaba un libro mío entre las manos. Se había pintado los labios, los de arriba. No había visto una tía más buena en mi puta vida. Pero no hizo nada.

Había leído el libro. Le había gustado. Eso decía. Cuánto trabajé en ese libro. Cuánta pasión, placer, puse en la documentación y la escritura de ese libro, tanto como frustración estoy poniendo en la escritura de este texto que camina hacia ti, princesa –por decir algo-, y no sé qué coño es.

Sí, había leído el libro. “Me ha hechizado, Jorge”, me dijo. Luego fue a la cama, se sentó delante de la cabecera y se puso a hojearlo, las piernas flexionadas, las piernas abiertas. Agradecí el gran trabajo de los editores y mi esmero en el esfuerzo de la prosa, prosa y verso, pues de todo hay en mi libro, ahora que mi “obra” descansaba entre las manos de la tía más buena que había visto en mi vida. ¿Por qué las tías buenas gustan de los escritores, los famosos y los poderosos? Suerte que tenemos los escritores, esos seres famélicos, es decir, por ejemplo, muertos de hambre, que nos movemos entre las palabras y las bragas de las mujeres. No, perdón, entre los sueños de los hombres y las mujeres.

“Me encanta, Jorge, me lo tienes que dedicar, cariño, que aún no me lo has dedicado.” Yo guardaba el silencio del cordero que va a al matadero. Sus piernas dibujaban un ángulo esperanzador y yo no podía evitar mirar la hendidura que sus braguitas, blancas y negras, pues de todo tenían, insinuaban, me insinuaban.

Ay, Dios, Dios, Dios. Ay, amor, amor. “Debo irme, preciosa, nos vemos cualquiera de estos días. Ya te dedico el libro el próximo día.”

“Pero me vas a dejar aquí tirada, con el frío que hace…” Y sonrió, de esa manera que sólo sonríen las tías buenas y juguetonas. Nunca me la había follado. Era la tía más buena que había visto en mi vida, y nunca me la había follado. Tampoco lo haría. Era diciembre, a punto de empezar el Año Nuevo. La calefacción estaba apagada, y ella estaba con mi segundo libro en las manos haciéndome el numerito de la admiración.

La dejé allí, sola, en la cama. No, perdón, sola, no. Acompañada por el calor de mi prosa, ya que no conocería el de mi cuerpo, la muy bandida, como diría mi abuela. Dios, cómo se puede estar tan buena. Y cómo se puede tener tanta fuerza de voluntad. Nadie lo comprendería, nadie lo entendería. Algunos me admirarán más allá  de las estrellas. Disfruta de mi libro, amor, que a mí no me lías.


Eduardo Martínez Rico

sábado, 31 de diciembre de 2011

Fin de año


Yo soy el que en la noche última
del año, como ya es costumbre,
rasgaré tus vestiduras en la habitación
contigua a donde estén los invitados.

Yo soy, pues, el primero y el único
que apoyaré tus muslos vencidos
en el suelo acabado de diciembre.
Al lado fluirá el vino y el champagne.


                                           Conde Soto

(este poema ha sido sacado del libro inédito El amor como escafandra del Conde)


domingo, 11 de diciembre de 2011

Howl: un juicio, una película y mis recuerdos





Cuando se habla de los juicios a que fueron sometidas algunas obras literarias – como es el caso de Madame Bovary o de Las Flores del Mal, ambos celebrados en 1857 – uno piensa en épocas lejanas, censuras, siglos remotos. Eso explica, en parte, el desconcierto en relación al juicio sobre el libro Howl de Allen Ginsberg, en 1957 (justo cien años después de los procesos de las obras francesas citadas) en Estados Unidos de América, recreado en la película homónima de 2010.

La película yuxtapone diversos tiempos y técnicas cinematográficas: el proceso de creación del poema; su famosa lectura/performance en la Six Gallery, el siete de octubre de 1955 (que fue considerado el primer acto público de la Generación Beat); animaciones de partes del poema, inspirados en dibujos del propio Ginsberg; el juicio de la obra; y una entrevista con el poeta sobre la composición y la recepción de Howl, sus experiencias en los hospitales psiquiátricos, sus amistades con Jack Kerouac, Neal Cassady, y claro, con Carl Solomon.

Mientras veo la película me acuerdo de la primera vez que leí Howl, de la sensación de inaugurar la lectura con aquel verso repetido innumerables veces: “He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos…” y cómo todo aquello cobró especial sentido en mi realidad adolescente, rebelde y utópica. Me acuerdo de mi primer cigarrillo. Me acuerdo del prólogo de William Carlos Williams, de leer el poema en voz alta y de la necesidad de un aliento potente para aguantar la respiración larga de su ritmo. Me acuerdo de un amigo con quien yo compartía lecturas, bebidas y sesiones de jazz. Me acuerdo que él llevaba siempre a On the road sobre el salpicadero del Variant 1975: protegido por los Beats todavía no me explico cómo no chocamos el coche en aquellas destiladas noches, en aquellas escalas modales por donde yo paseaba mi cuerpo reciente.

Hoy he releído Howl. No soy justa. No puedo serlo. Tantas cosas han pasado, otras lecturas, nuevos amores, inéditas experiencias. Me viene a la mente mi profesor de literatura francesa que preguntó a un alumno en la primera clase de la carrera: “¿Tú ya has leído a Proust?”, al que el alumno contestó negativamente, con vergüenza. El profesor le dijo: “¡Qué suerte tienes! ¡Ya me gustaría a mí poder leerlo por primera vez!”. Lo entiendo. Me quedo con mis recuerdos. Es una pena, pero es así: el privilegio de la primera lectura es único e irrepetible.

Condesa Lara

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Twitcam aristocrática nº1 – Entrevista a David García Martín

            

             Ayer, 29 de noviembre de 2011, tuvo lugar la TWITCAM ARISTOCRÁTICA nº1 del Condado de las Letras (https://twitter.com/#!/Condado_Letras). Y en esta ocasión no podíamos dejar de invitar a un compañero y gran amigo: Él es periodista. Él es poeta. Él es boxeador. Él tiene dos gatos y un dragón. Él es DAVID GARCÍA MARTÍN del http://residenciaenlared.blogspot.com/



            Antes de nada, queríamos decir que en este espacio impera la libertad. De los invitados no esperamos ni verdades, ni solemnes justicias: pueden mentir, inventar realidades, fantasear, porque la sinceridad no existe y si existiera no nos sacaría de nada, líricamente hablando. La única cosa que pedimos es ser sublimes.     

            Os dejamos con la entrevista, en la que hablamos sobre su blog, su faceta periodística, su poética, sus obsesiones, y un poquito de metafísica:

            El marqués Santiago Sevilla hizo un resumen muy acertado en su blog de los principales temas tratados anoche:



Condado de las Letras

domingo, 27 de noviembre de 2011

Delicadeza IV (La de tu nariz)

“O poeta não se conforma de não conhecer
todas as formas da delicadeza”
Cacaso




Para plasmar la delicadeza de tu nariz:

Sin hesitación reconociste tus deseos anónimos en las escaleras externas de mi cuerpo. Aquella noche, tu nariz te trajo hasta el sudor de mis tigres íntimos. Las lunas de marzo paseaban por todos los trópicos buscando nuestras salivas espesas que olían a la sangre de los tulipanes. Aquella noche, tu olfato mamífero anticipó los ciclones de las musas despreciadas.


Condesa Lara

jueves, 24 de noviembre de 2011

Delicadeza III (La de tu nuca)

“O poeta nao se conforma de nao conhecer todas as formas da delicadeza” Cacaso




Para plasmar la delicadeza de tu nuca:

Todavía no me he acostumbrado al alcance de mis dedos cuando tocan la orilla de tu piel, justo en ese punto donde tu pelo invade la opacidad de este cobijo. Tu nuca jamás me ha hablado de metafísica, sino de pañuelos y de perfumes, y de la anatomía arcana de los besos. Entregada, tu nuca me invita a los escalofríos del último oleaje.


Condesa Lara