jueves, 1 de septiembre de 2011

Drummond, la eutanasia del mundo

            Hoy, en la sección de Traducción, estrenamos el audio de los poemas en el idioma original (en este caso, en portugués). Esta nueva herramienta nos permite respetar la sonoridad de la lengua en que están escritos los poemas, pues, ya que toda traducción es una traición, queremos que el adulterio literario sea lo más honesto posible.

Pensamos que el propio poeta es el único que debería leer sus creaciones, por una cuestión de ritmo interno del lenguaje. Pero, como el poeta de hoy, Carlos Drummond de Andrade, está muerto, nos tomamos la libertad de hacerlo.

Esperamos que os guste. 









Carlos Drummond de Andrade (Brasil, 1902-1987)

            En Drummond todo el mundo y toda la poesía, que viene a ser lo mismo, son reducidos al NO. Su negatividad es nihilista, pero revestida de delicadeza. Él destruye todo con una calma impresionante. Su violencia es dulce, un acto de amor y de admiración a la NADA (“mi materia es la nada”). Para él, “la poesía más rica/ es un signo de menos”. Incluso la muerte es aceptada con enorme serenidad, ya que es la anulación del tiempo, liberación del cuerpo y la “integración en la noche”. Drummond es la eutanasia del mundo.


Nocturno a la ventana del apartamiento
in: Sentimiento del Mundo, 1940

Silencioso cubo de tiniebla:
un salto, y sería la muerte.
Mas es sólo, bajo el viento,
la integración en la noche.

Ningún pensamiento de infancia,
ni nostalgia ni vano propósito.
Solamente la contemplación
de un mundo enorme y parado.

La suma de la vida es nula.
Mas la vida tiene tal poder:
en la oscuridad absoluta,
como líquido, circula.

Suicidio, riqueza, ciencia…
El alma severa se interroga
y luego se calla. Y no sabe
si es noche, mar o distancia.

Triste faro de la Isla Rasa.


(La traducción es mía)                                                                                            

Condesa Lara

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